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Dislexia Dispraxia Mojar la cama TDAH Aspergers Tratamientos de oídos pegados – El Centro de Desarrollo Infantil

El Síndrome de Reflejos Retenidos se produce cuando – debido a alguna forma de estrés durante el embarazo, el nacimiento o la primera infancia – retenemos algunos reflejos fetales o primitivos, que tienen un impacto adverso en nuestra capacidad de aprender e interactuar con el mundo que nos rodea.

Se cree que el RRS está en la raíz de muchos trastornos infantiles como el TDAH, la dispraxia y la dislexia, que no son más que etiquetas para un grupo de síntomas, que tienen en común el retraso del neurodesarrollo, pero sin que haya consenso sobre cuál es la causa.

Nacemos con toda una serie de reflejos, un conjunto de reacciones instintivas e involuntarias ante un determinado estímulo. Estos reflejos han evolucionado a lo largo de milenios para ayudarnos a salir del vientre materno, para protegernos de cualquier daño en nuestros vulnerables primeros meses y para proporcionar un entrenamiento rudimentario para las habilidades voluntarias posteriores.

La mayoría de nosotros hemos sido testigos del reflejo palmar, el agarre infantil, en el que un ligero toque en la palma de la mano del recién nacido le impulsará a agarrar tu dedo. Cuando el niño tiene 6 meses, este reflejo debería «inhibirse» o desaparecer, dando paso al agarre de pinza, en el que se sujeta un objeto entre el pulgar y el índice.

Si todo va según el plan de la naturaleza, todos los reflejos fetales y primitivos siguen un patrón similar. Se inician en el útero y se integran en el sistema neural. Esto establece el patrón para futuras acciones y respuestas controlables, y luego se inhiben cuando es el momento de pasar a la siguiente etapa de desarrollo. Casi todos estos reflejos tempranos deberían inhibirse cuando el bebé tiene un año de edad.

¿Pero qué pasa si su reflejo palmar está retenido? La falta de agarre en pinza afectaría a su capacidad para sujetar un lápiz y repercutiría en su destreza manual. Además, la conexión del recién nacido entre el movimiento de la mano y el de la boca no se disiparía, lo que afectaría a su habla y le llevaría a realizar movimientos bucales al escribir.

Es importante tener en cuenta que estos reflejos tempranos se encuentran en la zona más primitiva del cerebro, el tronco cerebral, y funcionan de forma involuntaria. Simplemente no podemos controlarlos. A medida que nos desarrollamos, las partes superiores del cerebro -el córtex, responsable del pensamiento y el razonamiento, y el cerebro medio, centro de organización de los sistemas motor y sensorial- asumen las funciones de los reflejos primitivos. Estas funciones se transforman entonces en respuestas y acciones que pueden controlarse o modificarse conscientemente.

Sin embargo, si los reflejos primitivos no se inhiben, las estructuras neuronales más sofisticadas del cerebro, junto con los reflejos posturales (adultos), no pueden desarrollarse adecuadamente. El desarrollo normal de las habilidades motoras y de procesamiento y la integración de los lados izquierdo y derecho del cerebro se ven afectados. El niño se queda con respuestas inmaduras a su entorno. «¡Actúa según tu edad!» puede ser literalmente un imposible para ellos.

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